"Ciudadanos por la Democracia" se ha sorprendido de las afirmaciones
del Jefe Supremo en el sentido de que jamás ha insultado a nadie en
sus costosos despilfarros sabatinos (cuyo valor bien pudo servir
para una considerable ayuda para Haití). Periodistas, políticos,
alcaldes, presidentes de la República, ciudadanos de la calle,
empresarios, Presidentes de naciones amigas, sus propios
colaboradores, miembros de la Asamblea Constituyente, integrantes de
la Asamblea Nacional, miembros de la fuerza pública, dirigentes de
organizaciones sociales, han sido objeto de ataques en los programas
de horror de los sábados. Esta actitud, concretada en estos últimos
días en sus vituperios contra el proyecto nacional de mantener
inexplotado el campo ITT, a pesar de la respuesta del entorno
ecologista de designar a una de los integrantes de la comisión que
trabajaba sobre la materia como Presidenta de una organización
mundial de altísima importancia, confirman que el gobernante,
enceguecido por el transitorio poder ( que ha ofrecido mantenerlo por
un período mayor que el de la época colonial) es el maestro del
engaño y la traición. Engañó al pueblo en su campaña electoral, hizo
fraude electoral, se olvidó de todas sus ofertas sobre la
reestructuración política del Estado: engañó a quienes fueron sus
Ministros de Estado y a quienes le dieron las herramientas para que
llegara al poder. Engañó a la Nación al establecer el miedo y la
represión, al estilo nazi, como sistema de gobierno. Engañó a las
comunidades indígenas, a los jubilados, a los trabajadores. Impuso el
miedo en los sindicalistas públicos y en los burócratas. Su actitud
demencial está llevando a generar una sicosis colectiva que puede
derivar, al caer la revolución por el embate de la sociedad, a un
complejo colectivo, similar al que sintió el pueblo alemán, luego de
la guerra, al descubrir el holocausto. Es hora de detener a la
traición, la insolencia y el engaño.
Alejandro Ponce Martínez
Ciudadanos por la Democracia